Metodología para la valoración de la incapacidad laboral: acercamiento ergonómico .

M. R. Jouvencel

A los niños del mundo echados a la vida inconscientemente, infancia desprotegida a la que se niega la risa, secuestrados en la ignorancia, abandonados en su vegetar en el laberinto del embrutecimiento, esclavos hoy, y mañana también, en la explotación miserable por un trabajo. ¡Y son tantos todavía!

 

 

0.- Introducción

1.- • Cuestión clínica: estudio de la función perturbada

2.- Cuestión laboral:

• en general: identificación del puesto de trabajo: tarea,

actividad, unidad operativa básica.

• en concreto: rango de la función perturbada, niveles de

exigencia (función-trabajo).

3.- Cuestión ergonómica: niveles de respuesta (lesión-actividad)

4.- Conclusiones

5.- Caso práctico

• Textos de referencia publicados por el autor:

 

NOTA.- este trabajo consta de cuatro partes, y se intentará insertar cada una de ellas en las semanas sucesivas, hasta su conclusión, de acuerdo con el siguiente programa:  Parte Primera: 0.- Introducción 1.- Cuestión Clínica. Parte Segunda: 2.- Cuestión Laboral. Parte tercera: 3.- Cuestión Ergonómica. 4.- Conclusiones. Parte Cuarta: 5.- Caso Práctico.

 

 

0.- Introducción.-

La incapacidad laboral reclama una atención concreta, pues su planteamiento ha de discurrir por unos determinados cauces, que no necesariamente están ligados a conceptos como la deficiencia órgano-funcional, la discapacidad o la minusvalía, en una consideración genérica, puntualizando esto último.

La singularidad del problema bajo ninguna justificación puede llevar al error de ser confundido o diluido recurriendo a ejercicios de abstracción.

Dejando a un lado los “baremos”, cuya falta de seriedad y rigor científico los hace impropios para estimar problema tan complejo, la valoración de la incapacidad para el trabajo ha de buscar planteamientos de mayor calado, en conexión con el título que preside este trabajo.

Valorar las mermas funcionales que experimenta un individuo y sus repercusión sobre su anterior capacidad de trabajo no es cuestión fácil, tanto más si se piensa que hasta el momento no se ha encontrado ningún método satisfactorio adecuado para ello, quizá, entre otras cosas, porque en este momento partir de normas prefijadas conlleva implícito cometer incalculables errores.

La complejidad de la cuestión, siempre difícil y comprometida, explica la prudencia sde este título: acercamiento ergonómico. Hay que pensar también que estructurado un proceso nosológico, intentar definir matemáticamente “cuanto” trabajo puede realizar el enfermo o lesionado a partir del momento en que se instala la secuela (capacidad, en este caso, traducida en rendimiento) frente a “cuanto” se ve imposibilitado (incapacidad o decremento operativo en su proyección laboral) puede carecer de sentido práctico y realista en ocasiones, pues existen actividades profesionales muy concretas -en particular las que demandan un alto u óptimo grado de integridad de la función- que se han de someter a la ley del “todo o nada”, ajena, por lo tanto, a delimitaciones sectoriales.

Lo que ahora se expone no pretende ser, ni mucho menos, un método sen sentido estricto, sino algo más modesto, esto es; una propuesta avanzando en la idea de sugerir una pauta de actuación, una orientación que partiendo de un razonamiento general pueda aplicarse a situaciones particulares.

Los conocimientos vertidos aportan en adelante pretenden aportar conceptos y resortes necesarios, de tipo general, pero la cuestión concreta se ha de amoldar y moldear a la realidad del hombre, lo que sin duda, ya frente al caso problema, obligará a desplegar buena dosis de imaginación, esfuerzo, observación y espíritu intuitivo, todo ello bajo el denominador del sentido común.

Las líneas generales de este enfoque discurren por tres cauces, que se han de relacionar íntimamente, habiendo de ser llenados por otras tantas cuestiones: clínica, ergonómica y laboral.

a. - Cuestión clínica: estudio de la función perturbada

b. - Cuestión laboral:

• en general: identificación del puesto de trabajo: tarea, actividad, unidad operativa básica

• en concreto: rango de la función perturbada, niveles de exigencia (función-trabajo)

c. - Cuestión ergonómica: niveles de respuesta (lesión-actividad)

 

1.- Cuestión clínica: estudio de la función perturbada.

Se remite al examen de la lesión, del daño orgánico, psíquico, etc., y su repercusión funcional en quien la sufre, esto es, poniendo especial énfasis en las consecuencias fisiopatológicas, primando este aspecto frente a meras descripciones anatómicas o perturbaciones estructurales, precisándose, pues, un diagnóstico clínico y funcional.

Obliga esto a seguir un protocolo de exploración minucioso, completo, suficientemente amplio para que reúna las garantías necesarias a fin de que su cometido se vea cumplido, recurriendo a cuantos medios de prueba se precisen.

Los exámenes médicos han de contribuir a llenar, en su momento, cuatro cometidos fundamentales (1):

1.- diagnóstico del proceso.

2.- alcance del proceso ante la influencia de la carga externa de trabajo.

3.- apreciar si la lesión (secuela, etc.) permitirá la vuelta al trabajo.

4.- establecer si el daño observado es compatible con el mantenimiento del puesto de trabajo.

Además, hay que recordar que:

- existen situaciones patológicas, con frecuencia, en las que los hallazgos clínicos en observaciones aisladas o en condiciones de reposo no expresan adecuadamente la pérdida o alteración de la función, o, más sencillamente, no la expresan;  es más, la perturbación funcional en no pocos casos se va a presentar únicamente bajo el influjo de particulares exigencias, de situaciones de provocación, capaces de poner en marcha un desequilibrio a un determinado nivel, órgano –función o sistema- momento en el cual se puede traducir en algo observable para el explorador;

- obliga esto a remitirse a las pruebas bajo carga, y a los estudios en condiciones

campo, por cuanto se dan patologías o alteraciones que bien pueden permanecer encubiertas y que sólo se van a mostrar ante determinados requerimientos, tanto que el estado patológico también sólo abandona su latencia ante determinados umbrales de excitación. Por ello la prudencia del médico ante tal posibilidad se ha de ver reforzada.

(continuará)

 

______________________________________________________________________ (1) Tomando por analogía el razonamiento expuesto por LE TINIER, A. y PUJOL, M., en Journées Nationales de Médicina du Travail, p. 61, Masson, París, 1987.

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© Miguel Rodríguez Jouvencel

 abril 2003